Edad Antigua

Acerca de la Antigüedad y sus diosas mitológicas.
Nos cuenta Homero en una de sus obras cómo Afrodita, la diosa del amor de la mitología griega, prestó su maravilloso ceñidor, que moldeaba a la perfección su femenina cintura, a Hera, esposa del gran Zeus.
Con este atuendo se propuso volver a conquistar a su infiel marido que no dejaba de asediar a un sinfín de jovencitas.
Cuando Zeus vio a Hera lucir la prenda, cayó rendido a sus pies, ardiendo de amor y loco de deseo. Quedando para siempre atrapado por la innegable belleza de su esposa.


Este ceñidor del que nos habla el escritor, era la prenda interior femenina de la época que recibía el nombre de Zóster.
Era una larga banda de paño bordada, casi siempre confeccionada en lino blanco (aunque también podía teñirse) que las jóvenes solteras colocaban en su cintura.
Estas prendas estaban dotadas de un gran valor simbólico y social, ya que cuando las mujeres contraían matrimonio, estas bandas eran desatadas por sus esposos como símbolo de su unión.
Por otro lado, las mujeres casadas, además del zóster, cubrían también sus senos con otra banda llamada
apodesmo, muy ricamente adornada con cintas de todos los colores. Además del zóster y el apodesmo, la mujer podía cubrir su cuerpo con un peplo, nombre que recibía un gran manto rectangular de lana que se colocaba en el hombro izquierdo y se sujetaba sobre el derecho con una aguja.
La pieza llegaba a los pies, se ceñía a la cintura y el muslo de la pierna derecha aparecía a la vista, ya que quedaba abierto por esta zona.
Algunos eran de vivos colores y decorados con gran riqueza de adornos.

Según nos cuenta la Historia, la ropa interior de la época determinaba su estado civil y también su posición social. Por aquellos tiempos en que la toga era una vestimenta masculina, sólo las prostitutas y las mujeres de costumbres licenciosas estaban obligadas a ir vestidas con toga (corta y de color oscuro) para diferenciarlas precisamente de las mujeres honestas (de ahí que mujer togada equivalía a prostituta o mujer fácil). Sólo ellas podían amar sin corpiño y -tal como muestran las pinturas de los burdeles de Pompeya- eran las únicas a los que los hombres podían tocar con la mano derecha: a las mujeres honradas les estaba reservada la mano izquierda.

Fuentes:

http://guia.mercadolibre.com.ar/historia-lenceria-10575-VGP

Artículo: “Acerca de la ropa interior”- Alejandra Vítal

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: